Siguiendo con el análisis comenzado en Cómo el empleado móvil está cambiando el lugar de trabajo Parte I, proseguimos con el análisis del perfil del trabajador itinerante. En este sentido, cabe destacar que muchos de estos trabajadores están muy alejados de conformar un prototipo.

Cómo el empleado móvil está cambiando el lugar de trabajo. Parte II

Un sector en constante crecimiento

Aunque son millones de empleados los que trabajan con base fuera de la oficina, lo cierto es que hablamos de empleados móviles muy diferentes entre sí: vendedores, comerciales, vigilantes de seguridad, ingenieros, peritos, profesionales de servicios de emergencia, técnicos, visitadores, repartidores…

Lo que sí es cierto es que todos ellos forman parte de un sector sometido a un rapidísimo crecimiento. Ello ha conllevado un cambio en el esquema del trabajador.

Durante años, los empleados eran menos propensos a sentirse productivos mientras se sentían encerrados entre cuatro paredes y de 8 a 5. Un grupo de gerentes avispados se dieron cuenta de que había que acabar con esa serie de conceptos rígidos que venían siendo contraproducentes y lastraban la productividad del trabajador. Vendieron entonces el trabajo móvil como un premio al empleado, quien valoraba como tal el concepto de autonomía y acabó motivándolos.

Nos encontrábamos con un grupo de trabajadores móviles a quienes les encantaba estar fuera, estar en contacto con otros, estar más vivos… Se volvieron más productivos, más creativos, más imaginativos y fueron los que dieron a la empresa las mejores ideas.

A ellos había que añadir otros dos tipos de trabajadores móviles, los que se dedicaban a tareas por resultados y aquellos que tenían su trabajo bien definido y era fácilmente medible.

Lo cierto es que parece que nos encontramos en la cresta de la ola en cuanto a tendencia y todas las previsiones, incluso las realizadas por las asesorías más conservadoras, parecen coincidir en que la movilidad empresarial ha iniciado un camino que seguirá en ascenso durante las próximas décadas.

A ello se deben anotar los notables beneficios que engloban temas como la productividad, el ahorro en costes e infraestructura y una mayor calidad en cuanto a eficiencia y huella ecológicamente responsable.

El paisaje de la oficina reinventada

Las cifras hablan por sí solas y parece que el lugar tradicional de trabajo se enfrenta a un cambio importante. Hablamos de plantas abiertas, salas de conferencias y espacios compartidos, para esos momentos en los que los empleados móviles deben verse para asistir a reuniones de trabajo o para esos días en los que echan unas horas en la propia oficina, de manera excepcional.

Queda claro que las nuevas tareas y los diversos patrones de trabajo de esta fuerza de trabajo móvil nos permite predecir que un número cada vez mayor de trabajadores sin ataduras cambiará el paisaje de la oficina.

No obstante, está claro que las instalaciones centrales de las empresas no van a desaparecer, al contrario. Se hacen necesarias como nexo de unión para todas las fuerzas móviles de trabajo. La sede central de la empresa se convierte en el lugar de intercambio de información e ideas, el lugar donde los empleados llegan para reuniones y el trabajo colaborativo, la piedra angular de la cultura corporativa, la ubicación central para el apoyo tecnológico y la imagen pública de la compañía para el mundo de los negocios.

Imagen CC: FirmBee

Fuente: http://www.hermanmiller.com/research/research-summaries/on-the-move-how-mobile-employees-are-changing-the-workplace.html

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