Para poder hablar de la penetración de phablets en la pyme, es necesario primero definir qué es un phablet. No es muy antiguo, y al principio era un término «freaky» para los más techs. Hoy en día, se utiliza para hablar de los smartphone con pantallas cuyo tamaño supera las 5 pulgadas. De esa forma, superan el tamaño medio de un Smartphone, sin llegar a tener el tamaño de una Tablet.

El uso de phablet en la pyme

Juniper Research, especialistas en el mercado móvil, han publicado un estudio que muestra las tendencias de los próximos años para las phablets, con un crecimiento previsto de más del doble para el año 2019.

La justificación más común y arraigada es que el consumo de contenidos multimedia exige por parte del usuario una pantalla más grande para mejorar la experiencia visual.

¿Cómo afecta este tipo de dispositivo a la productividad en las pymes?

Partiendo de la base de que la pyme busca mejorar su productividad y rentabilizar las herramientas que utiliza, debemos ser conscientes de los beneficios pero también de los problemas que presenta un phablet.

La primera (y casi única) pega de un phablet es su tamaño. A la vez, es su virtud, pero es cierto que para un empleado es complicado de guardar en el bolsillo (las empleadas lo tienen más fácil gracias a los bolsos).

Por otra parte, si sólo utilizáramos el phablet para llamar y enviar correos, sería suficiente con un smartphone. La necesidad llega cuando utilizamos aplicaciones móviles. Por un lado la pantalla grande nos permitirá trabajar mejor con la propia app (requieren un uso específico del dispositivo y si es pequeño se hace más complicado). En esta línea, para el usuario será aún más sencillo manejar el dispositivo si cuenta con un pen (digitalpen), por la navegabilidad de la aplicación, pues con los dedos se hace más engorroso.

También para el caso de fotos y capturas, pues son dispositivos más visuales y ayudan mejor a realizar labores multimedia con el phablet.