Desde hace muchas décadas, un buen incremento salarial podía ser el arma más utilizada por los empleadores para poder retener a los trabajadores más cualificados. Lo cierto es que aún en la actualidad se sigue empleando esta técnica en muchísimas empresas.

La flexibilidad horaria como método para incentivar a la plantilla

Sin embargo, la crisis ha traído consigo nuevos métodos para poder retener el talento. Este hecho se ha derivado de las necesidades de contener los costes empresariales y actuar con cautela a la hora de subir el sueldo de la plantilla. Por si fuera poco, los estudios demuestran que llegados a un punto, los trabajadores prefieren otro tipo de incentivo para quedarse en la empresa y la flexibilidad horaria es uno de los más motivadores.

Por mucho tiempo nos hemos acostumbrado a la típica jornada laboral de ocho horas diarias y, aunque este sea el horario habitual, lo cierto es que los empleados suelen echar más tiempo por acumulación de trabajo.

Es verdad que las compañías están obligadas a dejar claro el horario de entrada y salida del centro laboral, además de aclarar cuáles son las horas destinadas al descanso de los empleados y qué tipo de turnos existen en la empresa y a cuál está adscrito cada trabajador.

No obstante, en muchas actividades resulta bastante difícil ajustarse a este modelo estándar y para el empleado resulta más bien dificultoso saber con certeza su horario de entrada y salida. En estos casos, las jornadas de horarios flexibles pueden resultar las más ventajosas, además de contar con una buena acogida por parte de la plantilla.

Este tipo de horario contempla el tiempo de trabajo desde otra perspectiva y conlleva en muchos casos que se elimine, por ejemplo, lo establecido como norma en cuanto a puntualidad. De este modo, el propio trabajador asume el compromiso de organizarse su propia jornada laboral, siempre que se cumplan ciertos mínimos.

En estos casos, lo más habitual es que la empresa ofrezca al trabajador varias modalidades de jornada laboral y una pluralidad horaria, de manera que el empleado pueda elegir la más conveniente para sus propósitos.

Esta fórmula horaria permite a los empleados un mayor grado de libertada y una flexibilidad horaria compatible con sus intereses personales y familiares, por lo que en el plano de la conciliación, ofrece una buena forma de incentivar por parte del empresario.

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