Muy a menudo, cuando hablamos de movilidad empresarial hablamos de aquellas empresas que tienen en sus plantillas a trabajadores que necesitan desplazar su oficina allá dónde van. Sin embargo, la realidad de la movilidad no es tan clara, y tiene diferentes caras.

La movilidad real de las empresas

La movilidad empresarial está incluida en cada pyme, aunque no se trate de políticas en activo y deban depender de la situación que se da en cada momento. Toda empresa tiene altibajos y cambios e incluso las más sedentarias deben acudir a la movilidad en algún momento.

Muchas de las empresas más deben desplazarse en algún momento para conocer nuevos clientes o para algunas reuniones, y ahí ya estaríamos hablando de movilidad empresarial.

Es por ello, que en ocasiones debemos revindicar soluciones sencillas y puntuales, para las empresas más pequeñas que requieran una ayuda determinada.

A menudo hablamos de movilidad empresarial como forma de simular nuestro puesto de trabajo habitual y así que nuestro trabajo resulte más sencillo y cómodo. Sin embargo esta no es la realidad de la mayoría de las empresas, sino que lo que ellas buscan es un compromiso puntual.

Por otra parte, muchas de las empresas con movilidad empresarial declarada son aquellas que no pretenden simular una oficina, pero que se desplazan cada día.

Para ellos, la movilidad debe estar orientada a la comodidad y a facilitar su comunicación con la empresa. Aparte de prestar atención a la flota de vehículos asociada, debemos prestar atención a las herramientas que usamos y a reducirlas en peso y número en la medida en la que podamos

Si queremos aplicar en nuestra pyme medidas para la movilidad debemos atender a estas cuestiones. Pensar qué es lo que más nos beneficia y aplicar aquello que más nos convenga a nuestra empresa.