A menudo, los trabajadores aquejamos del mismo problemas “tengo muchas cosas que hacer pero no tengo tiempo para todas” Y es que esa es la realidad de muchos trabajadores es que organizamos mal el tiempo.

La productividad de las listas de tareas

Muchos de nosotros recurrimos a las conocidas listas de tareas, cuya finalidad es ayudarnos a gestionar mejor nuestro trabajo y poder cumplir en nuestras tareas sin embargo, en ocasiones las “To do list” nos dan más problemas de los que resuelven. Lo importante de ellas es saber gestionarlas bien.

  • Adáptate a las interrupciones: Hay que saber prevenir, cuando creamos una lista de tareas, que vamos a ser interrumpidos. Las interrupciones en el trabajo nos quitan mucho tiempo y debemos saber gestionarlas.
  • Aprende a dar prioridad: No acumules tareas de resolución inmediata, sino aprende a dar importancia a las tareas que merecen ser importantes, aunque en algunos casos te lleven más tiempo.
  • Flexibiliza: Las listas de tareas no suelen ser flexibles, pero solucionar una tarea se puede hacer de múltiples formas. Ten en cuenta las variables antes de acumular cosas por hacer.
  • Limita su tiempo de creación: A veces nos pasamos creando listas de tareas interminables fruto del estrés. Tenemos que saber delimitar qué es lo que queremos conseguir con una lista de tareas.

El problema principal de las listas de tareas es que tendemos a apuntar mucho más de lo que necesitamos. Estas listas son para recordarnos algo importante, no para repetir lo que debemos hacer cada día.

Si las utilizamos bien, aumentaremos nuestra productividad, y seremos más conscientes de nuestro trabajo.

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