Planificar el trabajo, trazar objetivos y contar con una buena conexión es cuanto se precisa para poder trabajar en la actualidad. Sin embargo, en España, este sistema que triunfa en otros países, parece estar acomodándose con calzador y se resiste más de lo que debiera ser necesario.

Por qué tanta reticencia frente al Smart Working

El smart working es una fórmula laboral que facilita enormemente la posibilidad de conciliar la vida laboral con la personal y que permite que las empresas focalicen sus alcances a través del cumplimiento de objetivos. A pesar de ello, este sistema sigue siendo un gran desconocido para la empresa española.

En realidad estamos hablando de la evolución natural de lo que hasta ahora llamábamos teletrabajo y que focalizaba la atención del empleado en las tareas que realizaba desde su propia casa. En la actualidad, el campo de acción se ha extendido a aeropuertos, cafeterías, hoteles, restaurantes… cualquier lugar que permita el uso de la tecnología precisa.

Tal vez el ahorro en los costes podría animar a las empresas a adoptar un modelo de trabajo que, además, contribuye a que los empleados sean más productivos, felices y leales; además permite al empresario retener talento. Al fin y al cabo hablamos de una gestión de las TIC’s de modo que se pueda realizar una gestión más inteligente del trabajo y se obtenga a cambio una mayor rentabilidad.

Para muchos, una falta de regulación al respecto es la falsa excusa bajo la que se escudan para no abrazar un sistema que es, en sí mismo, un estilo de vida. No obstante, la aplicación del beneficioso smart working precisa de una concienciación desde arriba, ya que son los propios CEOS los primeros que deben estar convencidos de las ventajas de este sistema de producción no presencial.

Nuevo llamado a la acción