Lo más habitual es que las palabras “control horario” despierten un rechazo en quienes ven el tema como una imposición autoritaria por parte de las empresas. Sin embargo, este aspecto continúa siendo uno de los que más preocupan a los gerentes. La solución pasa por encontrar una forma de guardar el equilibrio para que flexibilidad y control sean beneficiosos a partes iguales.

Qué aporta el control horario a la flexibilidad laboral

No cabe duda de que los empleados con mayores índices de productividad suelen ser los que sienten una mayor motivación y encuentran que sus jefes valoran el trabajo que desempeñan. Para completar el círculo, el trabajador con horario flexible aprecia la percepción de confianza por parte de sus coordinadores y superiores.

A la hora de implantar un control horario podríamos pensar que andamos actuando en contra de la esencia misma a la hora de motivar a los trabajadores. Sin embargo, existe una solución a este dilema y pasa por evadirse de cientos de años de control presencial y flexibilizar las jornadas laborales. En este sentido, un buen software de control de tiempo, basado en la geolocalización de los empleados, puede convertirse en el mejor amigo y mediador entre empresa y trabajador, consiguiendo que toda la organización marche como un reloj.

Gestionar tu propia jornada laboral

El control horario puede ayudar al empleado a medir su forma de gestionar la jornada laboral, de manera que pueda eliminar puntos negros y mejorar el resultado final. Además, saber gestionar nuestro horario de trabajo no solo va a repercutir positivamente en nuestro empleo, también en la forma en que conciliamos con nuestra vida personal y familiar.

Aumento del rendimiento

Evidentemente, un trabajador satisfecho es un trabajador más feliz y mucho más incentivado, de forma que su índice de productividad sube como la espuma. La gestión de la jornada laboral flexible, a través de un control horario, puede ayudar a gestionar el tiempo de trabajo de una manera más satisfactoria.

Política equitativa

Debemos evitar, en la medida de lo posible, que existan empleados que sientan que trabajan más que otros compañeros. Establecer un control horario nos ayudará a comprender cuánto tiempo de nuestra jornada es efectivamente productiva y también nos echará una mano a la hora de tratar con equidad las jornadas de nuestra plantilla.