Todos deseamos un horario laboral que nos permita dedicar más tiempo a nuestras cosas. Deseamos flexibilidad horaria que nos deje conciliar la vida laboral con la familiar. Sin embargo, en España tendrían que cambiar muchas cosas para acortar la jornada laboral definitivamente.

¿Qué tendrían que hacer los españoles para adoptar una jornada de seis horas?

El debate se ha suscitado cuando el Gobierno ha anunciado su propuesta de adoptar una jornada laboral de seis horas, de manera generalizada. Pero muchos, tal vez por costumbre y educación empresarial tradicionalista, han puesto el grito en el cielo.

Para echar más leña al fuego, con la crisis, la precariedad laboral también se ha notado en el horario que las empresas han impuesto a sus trabajadores, de manera que no solo la jornada es más larga sino que, además, se ve aumentada con un buen paquete de horas extraordinarias que, en la mayoría de los casos, no se remunera.

La idiosincrasia del comportamiento español hace que en España cenemos un par de horas más tarde que en Francia y que el horario laboral se alargue tres horas más que en Alemania. Múltiples factores son los culpables de este desajuste, entre ellos un huso horario diferente al que nos corresponde, poca flexibilidad y una arraigada cultura del presentismo.

Resulta fundamental que los empresarios, más reticentes en la reducción de horario, comprendan que ello no significa trabajar menos horas sino pasar menos tiempo en el lugar de trabajo.

De todos modos, tal y como está el panorama, la adopción de la jornada de seis horas en España, debe ser adquirida trabajándola por sectores, de manera que podamos ir beneficiando a cada uno de ellos, a la vez que se eliminan barreras como en el sector servicios, el comercio o la industria, donde los horarios suelen ser más dilatados.

Nuevo llamado a la acción