Los tiempos cambian y al igual que nosotros nos adaptamos al día a día las empresas también tienen que seguir este patrón. Y a todos nos suena bien: trabajar en una empresa flexible que nos permite adaptar nuestros horarios según las necesidades diarias. ¿Qué supone esto en realidad?

Siendo flexibles con nuestros empleados, el retorno de la eficacia es positivo.

Las empresas ya no pueden seguir contracorriente ante una tendencia cada vez mayor, sin embargo una mala gestión de esta estrategia puede traer de cabeza a muchos empresarios. Existen muchas organizaciones que deben adoptar procesos de trabajo móviles y en muchas ocasiones se dan más prisa de lo que es seguro.

Una empresa que pretenda establecer una flexibilidad con sus empleados debe plantear de inicio una serie de medidas que eliminen las posibles amenazas de seguridad y la productividad de sus empleados .

Las empresas deben crear soluciones a este tipo de propuestas para evitar las fugas de todo tipo, y ser la empresa misma quien proporcione a sus equipos de trabajo las herramientas necesarias para que la productividad no descienda. Una de las formas que las empresas tienen para evaluar este tipo de trabajamos es mediante análisis de productividad y pruebas test. Si adoptamos una serie de precauciones antes de determinar cual va a ser nuestra propuesta estándar.

Una vez decidido qué vamos a hacer, debemos establecer el cómo. Las herramientas que vamos a proporcionar a nuestros trabajadores tienen que ser de uso sencillo e intuitivo, o nos veremos obligados a hacer un curso de iniciación a las mismas.

La simplicidad es clave en este tipo de propuestas, de otra forma los trabajadores encontrarán alternativas efectivas para solucionar los problemas y eso acarrea un riesgo innecesario en la seguridad de nuestros dispositivos o de la empresa misma.

Y vosotros, ¿creéis que la flexibilidad hace más feliz al trabajador?